Sobre mí
Antes de construir sistemas, estuve del otro lado: cerrando ventas.

Soy Johan Sánchez. Antes de fundar VYXE trabajé cerrando ventas, tomando las llamadas al final del proceso. Ahí entendí algo que desde afuera cuesta ver: muchas oportunidades con intención real nunca llegaban siquiera hasta esa llamada.
Lo que se ve desde el otro lado del teléfono
Veía el mismo patrón una y otra vez: personas que habían escrito con intención de comprar y a las que nadie volvió a contactar. Cotizaciones que quedaron pendientes. Prospectos que preguntaron un viernes y para cuando recibieron respuesta ya habían resuelto por otro lado.
Muchas de esas oportunidades no se perdían por el producto ni durante la negociación. Se perdían en el proceso. Y eso fue lo que más me quedó grabado: el dueño normalmente ve lo que vendió, pero es mucho más difícil ver todo lo que pudo avanzar y se quedó en el camino.
El dentista que no puede atender más pacientes
Hace poco fui al dentista. Encontré a alguien muy bueno en lo suyo que, entre paciente y paciente, también tenía que sacar el teléfono, responder mensajes y tratar de cuadrar horarios por WhatsApp.
El problema era evidente: mientras estaba haciendo el trabajo por el que le pagan, también tenía que estar pendiente de que la siguiente oportunidad no se quedara esperando. Y ese problema no depende del tamaño del negocio. Aparece siempre que responder, agendar y dar seguimiento dependen de que alguien tenga tiempo para hacerlo.
Ese dentista no necesitaba otra aplicación. Necesitaba poder trabajar sin que las oportunidades se quedaran esperando.
Lo probé primero en el negocio de mi familia
Mi familia tiene una inmobiliaria en Guadalajara, Inmobiliaria Sánchez Reyes. Antes de ofrecer este tipo de sistema a otros negocios, lo construí ahí.
El objetivo era simple: que quien escribiera recibiera atención, que el seguimiento no dependiera de la memoria y que cuando un asesor tomara una conversación ya supiera quién era la persona, qué estaba buscando, qué se había hablado y qué tocaba hacer después.
No fue un proyecto de fin de semana. Hubo que construirlo, usarlo, encontrar dónde fallaba y corregirlo con una operación real funcionando todos los días.
Con quién vas a trabajar
Conmigo, directo. Quien entiende tu operación es también quien diseña el sistema y quien se queda pendiente de que siga funcionando. No hay un ejecutivo de cuenta en medio intentando traducir lo que quisiste decir.
Vengo de calidad y productividad, donde aprendes a encontrar dónde falla un proceso y comprobar si de verdad mejoró. También estudio psicología, que me ayuda a pensar la tecnología alrededor de cómo se comportan las personas y no al revés. Pero haber vendido sigue siendo la parte más importante: me obliga a preguntarme si lo que construimos realmente ayuda a avanzar oportunidades, no solo si se ve bien.
Si algo de esto te sonó demasiado familiar, el diagnóstico sirve para ver dónde está ocurriendo en tu proceso y qué vale la pena resolver primero.
Ver dónde pierdo oportunidades